Las
Casas Viejas
No amo las casas
nuevas, lucientes,
Que tienen rostros indiferentes;
Amo las nobles casas vetustas
Que, como viudas siempre dolientes,
Guardan memorias tristes y augustas.
Que tienen rostros indiferentes;
Amo las nobles casas vetustas
Que, como viudas siempre dolientes,
Guardan memorias tristes y augustas.
Fingen las grietas de
la fachada
Surcos y arrugas en frente honrada,
Y hay en los vidrios esos reflejos
Que sorprendemos en la mirada
De los benditos y humildes viejos.
Surcos y arrugas en frente honrada,
Y hay en los vidrios esos reflejos
Que sorprendemos en la mirada
De los benditos y humildes viejos.
Puertas y muros son
cual amigos
Que encanecieron siendo testigos
De mil bondades francas y ciertas:
Ellos brindaron dulces abrigos;
Ellas gozaron estando abiertas.
Que encanecieron siendo testigos
De mil bondades francas y ciertas:
Ellos brindaron dulces abrigos;
Ellas gozaron estando abiertas.
Sully
Prudhomme (1839-1907)
